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Se colocará una baldosa en homenaje a un militante desaparecido en Colegiales

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El domingo a las 16 horas, Barrios x Memoria y Justicia de Colegiales, realizarán el acto de colocación de la baldosa en homenaje a Eduardo Aníbal Marino, militante popular detenido desaparecido el 5 de noviembre de 1977, por la última dictadura cívico militar.

La baldosa se colocará en la vereda de Elcano y Álvarez Thomas, en el barrio de Colegiales, donde vivía y fue secuestrado. Participarán del acto amigos y familiares.

Eduardo estaba casado con Noemí Ciollaro. Tenían tres hijos: Ariel, de un matrimonio anterior, Grisel, de tres años y medio y Lautaro, de dos meses. Eduardo, Noemí, Grisel y el bebé volvían del supermercado en auto un 5 de noviembre de 1977, cuando apareció un Falcón blanco, sin chapas, con cuatro hombres vestidos de civil. Atravesaron el auto cortándoles el paso y lo bajaron a Eduardo de su auto a culetazos en la nuca, mientras le apuntaban a Noemí y a Grisel en la cabeza con Itakas. Lo tiraron a Eduardo al piso del Falcón mientras lo seguían golpeando, y se lo llevaron. La familia nunca más supo de él.

Eduardo venía de una familia de viejos comunistas. Había sido militante universitario y militado en el Partido Comunista Revolucionario (PCR) antes de irse de este grupo e integrar una organización independiente llamada “Los Obreros”, luego gran parte se incorporó a Montoneros. Para el ‘77, la militancia de Eduardo se limitaba a enviar materiales e informaciones locales a Europa.

Le gustaban el tango y el jazz, River, la calle Corrientes, Pippo y el café La París, el buen cine, la literatura, las calles arboladas de Villa Urquiza donde había pasado su infancia. Soñaba con ser ingeniero, pero había abandonado la carrera y trabajaba en una empresa de informática. Era muy apegado a los compañeros, introvertido en lo afectivo, adoraba a la familia paterna rosarina y peleaba continuamente con la imagen y la presencia de su padre, un viejo militante de fuerte personalidad a quien, como único hijo, le resultaba muy difícil satisfacer en sus expectativas. Amaba profundamente a sus tres hijos.

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