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Autorizan la construcción de torres en Catalinas Sur

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La Legislatura aprobó, en segunda lectura, el proyecto que permite construir las Torres Catalinas II en un predio del barrio de La Boca. Los edificios podrán ser de hasta 75 metros de altura y 30 pisos en terrenos que hoy corresponden al club de tenis Darling. Los vecinos pedían que hubiera una plaza pública.

Con los votos del interbloque Vamos Juntos y del Frente Renovador, se aprobó una excepción en el código urbanístico de la Ciudad que permite la construcción, en esa zona, de torres que alcanzan hasta los setenta metros de altura. “La Boca perdió una gran oportunidad para diseñar un espacio público en un barrio con emergencia tanto habitacional como ambiental”, dijo a Página 12 el presidente del Observatorio de la Ciudad, Jonatan Baldiviezo.

El 8 de septiembre, los legisladores porteños de Vamos Juntos habían aprobado, en primera lectura, una rezonificación de tierras del predio delimitado por las calles Gualeguay, Espósito, Azopardo y las avenidas Brasil e Ingeniero Huergo. La audiencia pública, pautada para noviembre, supuso una nueva ilusión para la comunidad de concretar un sueño: que se construya un espacio verde, con actividades sociales y culturales. Pero nada de eso ocurrió. “Nos la veníamos venir. Algunos legisladores prefieren hacer los negocios económicos a la tranquilidad de los vecinos”, relató Juan, un residente de Catalinas desde hace 53 años.

El convenio aprobado ayer al mediodía por la Legislatura, con 33 votos positivos y 26 en contra del kirchnerismo y la izquierda, dispone un acuerdo de la Agencia de Administración de Bienes del Estado y el Gobierno de la Ciudad para que se modifique el convenio urbanístico y así, levantar torres con un límite de 75 metros de altura para cada edificio y no más de 30 pisos.

La zona en cuestión abarca una parcela del club Darling, un predio de Nación. En el boceto original del Gobierno porteño, la intención de construir nuevas torres también incluía al territorio de los Quinchos, un lugar de y para los vecinos del barrio. Debido a las quejas, el ejecutivo porteño debió dar marcha atrás con el plan original y en el texto aprobado, la zona en cuestión quedó convertida en “urbanización parque”.

“Es sencillo. El Gobierno porteño modifica las leyes para permitir las construcciones, el Gobierno Nacional vende las tierras y el desarrollador las compra para hacer su negocio, haciendo así torres de lujos a las que no podrán acceder los vecinos”, indicó en la sesión Carlos Tomada, presidente del bloque Frente para la Victoria. ¿Cómo puede ser que a la zona de La Boca que carece de espacios verdes se le quite la posibilidad de un espacio de recreación?”, agregó Laura Marrone, del FIT.

Para el Club Darling, una institución centenaria, este cambio en la normativa urbanística puede significar el fin: en el predio habilitado para construir hay tres canchas de tenis, una de fútbol, un gimnasio y el estacionamiento. “Nos quitan casi un tercio del club y nosotros subsistimos todo a pulmón. Pero no va a quedar así, vamos a hacer una presentación porque se está avasallando la Ley Nacional de Clubes de Barrio, que da protección especial a las entidades deportivas que funcionan sobre terrenos del Estado”, dijo a Página 12 Daniel Calabrese, presidente del Darling.

“Este emprendimiento inmobiliario permite una construcción en un terreno de 150.000 metros cuadrados. Es decir, más que toda la urbanización que tiene el barrio de Catalinas desde su fundación”, estableció Baldiviezo y preguntó “¿Qué pasará cuando no alcance la red de cloacas, se saturen las instalaciones de luz, o haya una congestión en la red de transporte?”.

Además, la Legislatura aprobó otra ley que también autoriza las edificaciones privadas en cuatro predios estatales, que quedan en Ortiz de Ocampo entre las vías del tren Mitre y las del San Martín en Palermo, Triunvirato y Roosevelt en Villa Urquiza, Holmberg y Pico en Saavedra, y parte del playón ferroviario de Retiro, donde hoy hay instalaciones ferroviarias y estacionamientos de oficinas públicas. En este último terreno la idea es demoler las primeras tres cuadras del paredón que da a Libertador y permitir que se levanten edificios de 45 pisos, la misma altura que tienen las torres de la vereda de enfrente.

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