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El tren de Puerto Madero: Más de 3 años de abandono

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El Tren de Puerto Madero dejó de funcionar hace tres años y cuatro meses, y hoy está abandonado sobre la vía, cubierto por una lona. No será reactivado en el corto plazo, y tampoco será trasladado. Por el momento, quedará ahí. Y seguirá siendo lo que es desde su mismo nacimiento: un símbolo del despilfarro y la falta de planificación, Costó $ 102 millones más los subsidios, pero no sirvió para nada.

La historia del tranvía fantasma comenzó en 2005, cuando el Gobierno kirchnerista anunció que pretendía retomar un viejo proyecto conocido como “Tren del Este”, pero reconvertido en un tranvía eléctrico. Construyeron cuatro estaciones en 16 cuadras: Córdoba, Corrientes, Belgrano e Independencia. Y mediante un acuerdo con el municipio francés de Mulhouse consiguieron en comodato gratuito los dos coches, construidos por la empresa francesa Alstom, que tenían un diseño ecológico y de andar silencioso, con dos vagones unidos por un fuelle que podían transportar 300 pasajeros.

El encargado del proyecto fue el entonces secretario de Transporte,Ricardo Jaime, hoy condenado por la tragedia de Once entre otras causas. En aquel momento, el funcionario prometió la construcción de siete estaciones más: hacia el norte iban a estar en Catalinas, la plaza de Retiro y la estación de micros; mientras que para el sur las iban a hacer en avenida Garay, el hospital Argerich, la cancha de Boca y Caminito.

Pero ese no fue el único gasto. Para mantener el boleto en $ 1, la Nación llegó a entregar $ 900.000 mensuales en subsidios por gastos operativos. Considerando que al momento de su cierre al servicio lo usaban 25 personas por hora, el costo por pasajero llegaba a $ 78, mucho más que lo que incluso hoy cuesta tomarse un taxi para recorrer las 16 cuadras entre Independencia y Córdoba.

Como ya era evidente que el servicio no tenía sentido, y en el marco de la disputa entre Nación y Ciudad por el manejo del subte, el 28 de marzo de 2012 el kirchnerismo consiguió aprobar en el Congreso una ley para transferirle a la Ciudad estos transportes más los colectivos. Pero la administración macrista no los aceptó, recién lo haría en 2013 y sólo con el subte. Como a ninguno de los dos gobiernos le interesaba, las empresas que venían operando el tranvía se quedaron sin interlocutor político.

 

En marzo de 2008 el proyecto se redujo. Aunque el anuncio, que hizo Cristina Fernández ya como presidenta, junto Mauricio Macri, en sus primeros pasos como jefe de Gobierno, contemplaba para el futuro el plan original, se lanzó un proyecto para hacer un tranvía turístico entre Retiro y Caminito, con una extensión de 6,8 kilómetros. Ese mismo proyecto se relanzó en 2009, cuando además se anunció que la francesa Alstom, que iba a hacer el tampoco concretado tren bala a Rosario y Córdoba, se haría cargo de la construcción de los nuevos coches para el tranvía, en una especie de premio consuelo.  En 2012, sin que se cumplieran los anuncios y sin pasajeros que justificaran su funcionamiento, el tranvía dejó de funcionar. Por ahora, no está entre las prioridades reactivarlo.