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Escándalo en la legislatura porteña

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Se votó en la Legislatura porteña el proyecto de la “Nueva Autopista Illia” una iniciativa de Horacio Rodríguez Larreta para unir la Villa 31 con la Ciudad. Además en la vieja traza se construirá un parque en altura, que tendrá un costo aproximado de 1500 millones de pesos por un tramo de 2 kilómetros.

Pero el plato fuerte de todo esto se vivió en la sesión de hoy por la tarde, ya que varios vecinos de la Villa 31 ingresaron al recinto y protestaron en un acalorado tono, fue un escándalo.

El diputado Agustín Forchieri explicó la iniciativa que proyecta hacer un gran espacio verde lineal sobre la actual autopista y en reemplazo se construirá una nueva.

En ese momento, más de 20 vecinos que presenciaban el debate, levantaron carteles que decían “Basta de atropellos. Si a la urbanización. No a la autopista” y acompañaron el acto con gritos e insultos contra los legisladores del bloque PRO.

“Escuchen a los vecinos” pedían los habitantes de la Villa 31 desde el palco. Forchieri, que pedía la calma sostuvo que “tuvimos una primera lectura, tuvimos una audiencia pública, esto es un comienzo, está claro que no es la urbanización pero por algo hay que empezar”, pero no logró tranquilizar a los manifestantes que le gritaban, entre otras cosas “manga de cara rotas”.

“No se entiende. Cambiemos cambió y tomo nuestras políticas de urbanización” aseveró Javier Andrade del Frente para la Victoria

El Legislador porteño, Juan Francisco Nosiglia (ECO), afirmó en la sesión de este miércoles que aprobó el proyecto que plantea construir una nueva traza para la Autopista Illia «queremos invertir en la urbanización de la 31 y no en una nueva autopista».

«Queremos discutir una verdadera política de urbanización para las villas y eso significa equiparlas con salud, educación, cultura, transporte y viviendas sus habitantes», finalizó Nosiglia.

La diputada María Rosa Muiños, por su parte, dijo que no está en contra de la nueva traza, puesto que coincide que divide la Villa 31, pero opinó que “no tiene sentido que se mantenga la actual”.

El debate lo cerró Maximiliano Sahonero. El legislador del PRO “La inclusión urbana es un trabajo a largo plazo” afirmó el diputado, y continuó “no hay ocho años de abandono como nos marcan, son 30 años de abandono. Nosotros no queremos que los de la política hagan negocios con los pobres”.

Esa frase fue motivo de unos nuevos gritos que provenían del palco, “ustedes hacen negocios” le decía una vecina.

Después de la votación, Santilli comunicó que de los 55 votos emitidos, 35 fueron afirmativos, 19 votos y hubo 3 abstenciones. Con la ley sancionada, los vecinos no ocultaron su enojo y volvieron a poner el grito en el cielo “sigan así” “¿vos que aplaudís? ¡Manga de ladrones!”. También se escucharon algunas amenazas como “te vamos a ver en el barrio” y “nos vamos a quedar afuera”.