La histórica obra de Rogelio Yrurtia – que acaba de cumplir cien años- fue inaugurada en julio de 1926, en la plazoleta Suipacha, sobre la calle Viamonte en la intersección con Suipacha, Retiro.
La escultura consta de un grupo ecuestre de bronce de unos 3,50 metros de altura y figuras alegóricas de bronce laterales de unos tres metros de altura, sobre basamento de granito de 7,50 de altura.
Es una de las piezas más destacadas del patrimonio artístico del microcentro porteño.
El trabajo de restauración está a cargo del taller de Monumentos y Obras de Arte (MOA), el taller oficial que se encarga de la preservación del patrimonio escultórico porteño.
Se realizará una limpieza química en distintas etapas: la desalinización con compresas de agua desmineralizada; el retiro de biofilm (capa biológica que se forma sobre la piedra por la humedad), y la remoción de depósitos de hollín. Cada paso se completa con cepillado y enjuague.
Sobre el pedestal se eleva la estatua ecuestre del Coronel Manuel Dorrego (1777-1828), guiada por una victoria alada, la Niké de la tradición griega. A la izquierda de la base emerge una figura masculina que simboliza la Fatalidad; a la derecha, una figura femenina que personifica la Historia.
«La Ciudad tiene un patrimonio escultórico enorme y conservarlo requiere un trabajo preciso: para eso tenemos al MOA y a su equipo de especialistas. En el año de su centenario, estamos poniendo en valor una obra emblemática de Yrurtia para que las próximas generaciones también disfruten del paisaje urbano en las mejores condiciones», expresó Ignacio Baistrocchi, ministro de Espacio Público.


Facebook
Twitter
RSS