Un taxista que en diciembre pasado conducía borracho y se subió a la vereda, en Bernardo de Irigoyen y Moreno, pasará diez días preso. Es la primera vez que un conductor recibe la pena máxima posible por tener más alcohol del permitido en sangre. Se la aplicaron a pedido de un fiscal de la Ciudad, porque le detectaron 2,6 gramos, una cantidad que indica un estado de ebriedad severo. El chofer debía presentarse anoche en la Cárcel de Contraventores de Pompeya para cumplir su condena.
El condenado es un peón de taxi de 30 años que vive en San Telmo. Cerca de la 1.30 de la madrugada del 28 de diciembre pasado, conducía el vehículo que alquilaba por Bernardo de Irigoyen al 300, en el barrio de Monserrat, cuando se subió a la vereda y comenzó a circular sobre ella. Al ver la situación, intervino la Policía y logró detener el auto.
La causa quedó en manos de Federico Villalba Díaz, titular de la Fiscalía en lo Penal, Contravencional y de Faltas Nº 38 de la Ciudad, quién logró que el taxista vaya a juicio por infringir el artículo 111 del Código Contravencional porteño. Este artículo establece una multa de $ 200 a $ 2.000 o una pena de entre uno y diez días de arresto para el que conduce en estado de ebriedad o bajo los efectos de estupefacientes. Y según la ley, para los conductores particulares, el máximo de alcohol permitido es de 0,5 gramos, para los motociclistas 0,2 y para los profesionales, 0.


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